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La Sra. Bernadotte fue hospedada por la señorita Lenormand, cuando su marido todavía era ayudante mayor de la 53 ° brigada. Ella había anunciado a Mme. Bernadotte que su marido se convertiría en el rey  de Suecia.
y le prometió en una carta que el Sr. Hugo está en posesión, que le llenaría los honores y le concedería 10.000fr, anualidad de renta, si su profecía se hacia realidad.
Carlos XIV rompió esa promesa, pero la reina de Suecia recordó los beneficios de la señorita Lenormand.

 

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Esta historia es demasiado rocambolesca para ser incierta, e incluso casi mística.

Quien le diría a Jean-Baptiste Bernadotte que poco tiempo después de estas palabras seria adoptado por un Rey.

Porque la historia se las trae….

Rey de Suecia

Carlos se convirtió en un rey títere manejado por el parlamento. Ante la falta de herederos, pues su único hijo legítimo había fallecido el mismo año de su nacimiento (1798), el rey fue obligado a adoptar como hijo al príncipe danés Cristián Augusto (quien adoptaría el nombre de Carlos Augusto). Carlos Augusto, que había apoyado la conspiración contra Gustavo IV Adolfo, llegó a Estocolmo a principios de enero de 1810, y fue nombrado príncipe heredero ese mismo año. El príncipe fallecería súbitamente ese mismo año. Se acusó de su asesinato a Hans Axel de Fersen.

El conde Carl Otto Mörner, por propia iniciativa decidió viajar a Francia y conseguir un nuevo hijo adoptivo al rey, que en este caso fue el mariscal Jean-Baptiste Jules Bernadotte, militar del ejército de Napoleón Bonaparte. La candidatura de Bernadotte fue ganando adeptos entre la aristocracia sueca y finalmente fue elegido nuevo príncipe heredero en 1810. La disminuida salud de Carlos XIII lo convirtió en una mera figura decorativa, y Bernadotte tomó las riendas del gobierno desde su llegada a Estocolmo en noviembre de 1810, donde adoptó el nombre de Carlos Juan.

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El ofrecimiento del trono sueco

Bernadotte, considerablemente molesto, volvió a París, donde el consejo de ministros le encargó la defensa de los Países Bajos contra los ingleses. En 1810, a punto de tomar posesión del cargo de gobernador de Roma e inesperadamente, fue elegido heredero del rey Carlos XIII de Suecia, en parte porque un gran sector del ejército sueco, previendo futuras complicaciones con Rusia, se mostraba favorable a la elección de un soldado como heredero, y en parte también porque Bernadotte era muy popular en Suecia, debido a la caballerosidad con la que había tratado a los prisioneros suecos durante la última guerra con Dinamarca. El asunto fue decidido por uno de los mensajeros suecos, el barón Karl Otto Mörner, quien por iniciativa propia, ofreció la sucesión de la corona sueca a Bernadotte. Bernadotte comunicó la oferta de Mörner a Napoleón, el cual trató todo el asunto como un absurdo. Bernadotte informó a Mörner que no rechazaría el honor de ser él el elegido. A pesar de que el gobierno sueco, sorprendido por la descarada actuación de Mörner, le arrestó al volver a Suecia, la candidatura de Bernadotte fue ganando seguidores de forma gradual, y el 21 de agosto de 1810, fue elegido «Príncipe de la Corona».

 

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