Muchos eruditos en la revolución francesa, por decirlo de alguna manera consideran la biografía de Mlle. Lenormand incierta o falsa.

Y yo me pregunto porque?

Es cierto que al leer dicha biografía uno pude pensar que Mlle. Lenormand esta siempre en el sitio adecuado en el momento oportuno.

Pero esto no podía ser de otra manera, ya que Mlle. Lenormand era una de las mujeres  mas famosas de toda Francia en aquellos tiempo ya que la fama le persigue desde Londres, y se codeaba con toda clase de personas en especial la nobleza.

Como bien dice la biografía, ella tiraba las cartas en uno de los momentos mas inquietantes de Francia y todos desde los mas grandes acudían a ella para conocer su futuro y por decirlo de alguna manera para clamar sus inquietudes.

Pasaron por su gabinete de Rué de Tournon casi todos las grandes familias y altos personajes de la sociedad parisina, pagando grandes sumas de dinero, en el reinado del terror.

En la biografía nos cuenta que Mlle. Lenormand era una realista ( monárquica ) que con un grupo de personas planearon rescatar a María Antonieta  pero que ella atemorizada ni siquiera intento escapar, de su encierro en la prisión du Temple.

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Pero si nos ponemos en la piel de María Antonieta creo que esto es un hecho mas que realista.

Pues pasando por lo que paso esta mujer estaría bastante tocada.

Aparte de que esta contrastado que en la revolución francesa había dos bandos los revolucionarios y los Realistas..

En la biografía de Mlle. Lenormand se cuenta que un día llegaron a Rué de Tournon tres personajes…de los cuales hace esta descripción física:

iban vestidos, con trajes que les hizo irreconocibles.

El primero de ellos tenia  una cabeza muy acentuada, lo que anunciaba la resolución y la audacia.

sus ángulos faciales ampliamente desarrollados y las arrugas de su frente, indicaban las largas vigilias filosóficas usando su pensamiento o (inteligencia).

Pero sus labios tan finos como los de Voltaire, indicaban la envidia y un odio tenaz.

Esta es la descripción que hace Mlle. Lenormand de Robespierre.

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El segundo tenia una apariencia y fisionomía duras y a la vez común, de rechazo y feroz, como los instintos de un tigre.

se había hecho verdugo por entusiasmo.

 

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El Tercero el mas joven de todos aparentaba ser un adolescente. tenia una piel blanca y aterciopelada.la dulzura penetrante de sus ojos denotaban mil alucinaciones de la fantasía y el misticismo.Hubiéramos dicho un poeta,no por los suspiros elegidos  y la ternura lánguida de los sentimientos , pero después de observarlo, bajo esta pálida y blanquecina  piel tenia como una especie de capa de bilis verde que exprimía su  voluntad inflexible, un temperamento lleno de cólera interior  y de pasión enérgica.

Este tercer personaje era Saint-Just conocido en aquella época como: ( El Ángel exterminador).

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No temas hablar dijo el mas joven de los tres, a la ciudadana Lenormand, sabemos vivir y en caso de necesidad sabremos morir.

Un fastidio visible se manifestó sobre los labios  de la profetisa cuando tubo que manipular sus cartas.

que significa esta excitación ridícula, exclamo Saint-Just?

tiene la pretensión, por casualidad de asustar a hombres como nosotros?

al terminar de preguntar, la ansiedad fue presente en su rostro a pesar de si mismo.

La risa ahogo sus palabras.

Acorralada  a responder, y empujada en su ultima trinchera , Mlle. Lenormand maneja  de nuevo sus cartas, y quedo petrificada de horror.

Ya que usted quiere saber, dijo:

“Todos ustedes van a morir en el año. y de muerte violenta”..

A continuación se volvió hacia Marat :

Pero vos , señor, precedera a vuestros dos colegas, mas el pueblo os concedera honores divinos, como en otros tiempos el senado romano otorgaba a los emperadores. Mientras que estos señores, seran en su momento supremo, insultados y maldecidos por el pueblo.

Ciudadana , su oráculo miente y calumnia, al pueblo.

dijo Marat con un acento terrible, de ira.

Sabe usted que esta en nuestras manos para traerla  por este delito ante los tribunales?

Bah! respondió Robespierre, se debe permitir a los profetas la licencia que Horacio dio a los poetas, No es esta la misma raza de visionarios?

Los tres visitantes se despidieron de la Sibila sin dejar de reír con confianza.

El asesinato de Marat por Charlotte Corday, en poco menos de dos meses después de esta predicción, y las circunstancias que las rodearon, hizo reflexionar a Saint-Just  y a Robespierre.

Charlotte Corday

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Hija de François de Corday d’Armont, gentil hombre de provincias de humilde fortuna, y de Jacqueline-Charlotte-Marie de Gontier de Autiers, fue descendiente del famoso autor Pierre Corneille.

La muerte de su madre forzó al Sr. Corday a separarse de sus cinco hijos. Las tres hijas entraron en un monasterio de Caen. Charlotte tenía trece años, y diecinueve en el momento de la supresión de los monasterios mediante el decreto del 13 de diciembre de 1790. Su vieja tía, Madame de Bretteville, la acogió en su casa de Caen. Charlotte ya se inclinaba entonces hacia las nuevas ideas. Era el tiempo en el que los girondinos luchaban contra sus enemigos en la Convención, era el tiempo en el que el jacobino Jean-Paul Marat, que representaba para ella la tiranía, triunfaba en París.

Los Girondinos proscritos y fugitivos se refugiaron en Calvados. Tenían asambleas a las que Charlotte Corday asistió en numerosas ocasiones. Fue así como se codeó con Buzot, Salles, Pétion, Valady, Kervélégan, Mollevault, Barbaroux, Louvet, Giroust, Bussy, Bergoing, Lesage, Du Chastel y Larivière.

El 9 de julio de 1793, dejó Caen para dirigirse a París donde se hospedó en el "hôtel de la Providence", el 11 de julio al mediodía. Provista de una carta de presentación de Barbaroux, se presentó en casa del diputado Lauze de Perret, por quien se enteró de que Marat ya no aparecía por la Convención. Era necesario entonces encontrarlo en su propia casa. Ella le escribió lo siguiente:

Llego de Caen, su amor por la patria me hace suponer que tendrá a bien conocer los desafortunados acontecimientos de esta parte de la República. Me presentaré en su casa dentro de una hora, tenga la bondad de recibirme y de concederme unos momentos para entrevistarnos. Les mostraré la posibilidad de prestar un gran servicio a Francia.

No habiendo podido presentarse ante Marat, le hizo llegar una segunda carta:

Le he escrito esta mañana, Marat; ¿ha recibido mi carta? No puedo creerlo, se me niega su puerta. Espero que mañana me conceda una entrevista. Se lo repito, llego de Caen, tengo que revelarles los secretos más importantes para la salud de la República. Además se me persigue por la causa de la libertad. Soy desafortunada, basta que lo sea con tener derecho a su patriotismo.

Sin esperar una respuesta, Charlotte Corday salió de su habitación a las siete de la tarde y se presentó en el número 18 de la "rue des Cordeliers".

[editar] El asesinato de Marat

La muerte de Marat (1860)
Oleo de Paul-Jacques-Aimé Baudry
Musée des Beaux-Arts, Nantes.

La muerte de Marat, por Jacques-Louis David (1793).

Alphonse de Lamartine, en su «Histoire des Girondins», libro 44, escribió:

"Descendió del coche en el lado opuesto de la calle, frente a la residencia de Marat. La luz comenzaba a bajar, especialmente en ese barrio oscurecido por altas casas y por estrechas calles. La portera, al principio, se negó a dejar penetrar a la joven desconocida en el tribunal. A pesar de ello ésta insistió y llegó a subir algunos peldaños de la escalera bajo los gritos en vano de la portera. Con este ruido, la ama de llaves de Marat entreabrió la puerta, y se negó a la entrada en el apartamento de la extranjera. El sonoro altercado entre ambas mujeres, en el que una de ellas suplicaba que la dejaran hablar con el "Amigo del pueblo" y la otra se obstinaba en cerrar la puerta, llegó a oídos de Marat. Éste comprendió, por las entrecortadas explicaciones, que la visitante era la extranjera de quien había recibido dos cartas durante la jornada. Con un grito fuerte e imperativo, ordenó que la dejaran pasar.

Por celos o desconfianza, Albertine obedeció con repugnancia y entre gruñidos. Introdujo a la joven muchacha en la pequeña habitación donde se encontraba Marat, y dejó, al retirarse, la puerta del pasillo entreabierta para oír la menor palabra o el menor movimiento del enfermo.

La habitación estaba escasamente iluminada. Marat estaba tomando un baño. En este descanso forzado por su cuerpo, no dejaba descansar su alma. Un tablero mal colocado, colocado sobre la bañera, estaba cubierto con papeles, cartas abiertas y escritos comenzados. Sostenía en su mano derecha la pluma que la llegada de la extranjera había suspendido sobre la página. Esa hoja de papel era una carta a la Convención, para pedirle el juicio y la proscripción de los últimos Borbones tolerados en Francia. Junto a la bañera, un pesado tajo de roble, similar a un leño colocado de pie, tenía un escritorio de plomo del más grueso trabajo; fuente impura de donde habían emanado desde hacía tres años tantos delirios, tantas denuncias, tanta sangre. Marat, cubierto en su bañera por un paño sucio y manchado de tinta, no tenía fuera del agua más que la cabeza, los hombros, la cumbre del busto y el brazo derecho. Nada en las características de este hombre iba a ablandar la mirada de una mujer y a hacer vacilar el golpe. El cabello graso, rodeado por un pañuelo sucio, la frente huidiza, los ojos descarados, la perilla destacada, la boca inmensa y burlona, el pecho piloso, los miembros picados por la viruela, la piel lívida: tal era Marat.

Charlotte evitó detener su mirada sobre él, por miedo a traicionar el horror que le provocaba a su alma este asunto. De pie, bajando los ojos, las manos pendientes ante la bañera, espera a que Marat la interrogue sobre la situación en Normandía. Ella responde brevemente, dando a sus respuestas el sentido y el color susceptibles de halagar las presuntas disposiciones del demagogo. Él le pide a continuación los nombres de los diputados refugiados en Caen. Ella se los dicta. Él los escribe, luego, cuando ha terminado de escribir esos nombres: "¡Está bien!" dicho con el tono de un hombre seguro de su venganza, "¡en menos de ocho días irán todos a la guillotina!".

Con estas palabras, como si el alma de Charlotte hubiera estado esperando un último delito para convencerse de dar el golpe, toma de su seno un cuchillo y lo hunde hasta el mango con fuerza sobrenatural en el corazón de Marat. Charlotte retira con el mismo movimiento el cuchillo ensangrentado del cuerpo de la víctima, y deja que caiga a sus pies— "¡A mí, mi querida amiga!"—, y expiró bajo el golpe

Alphonse de Lamartine

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Charlotte Corday fue detenida, protegida de la furia de la turba, y transportada a la Abbaye, la prisión más cercana a la residencia de Marat, para indagación e interrogatorio. Se encontró, entre otras cosas, bajo sus prendas de vestir, una hoja de papel doblada en ocho partes en la que había sido escrito:

Dirigido a los franceses amigos de las leyes y de la paz.

¿Hasta cuándo, oh malditos franceses, os deleitaréis en los problemas y las divisiones? Ya bastante y durante mucho tiempo los facciosos y bribones han puesto su propia ambición en el lugar del interés general; ¿por qué, víctimas de su furor, se han destruido a ustedes mismos, para establecer el deseo de su tiranía sobre las ruinas de Francia?

«Las facciones estallan por todas partes, la Montaña triunfa por el crimen y la opresión, algunos monstruos regados con nuestra sangre conducen estas detestables conspiraciones… ¡Trabajamos en nuestra propia perdición con más celo y energía que el que hemos empeñado jamás para conquistar la libertad! ¡Oh francés, un poco más de tiempo, y no quedará de ustedes más que el recuerdo de su existencia!»

Charlotte Corday murió en la guillotina el 17 de julio de 1793.

Asi debio ser su ejecucion…

y no podían dejar de volver a la casa de la pitonisa.

vi muy cerca al furiosa Maximilien, y pude juzgar. que aunque tenia la audacia de los delincuentes, era un hombre sin carácter. y tenia proyectos que no se realizan en un día , y algunos hoy se desconocen. Supersticioso en exceso en cuanto a todo lo referente al destino se creía un enviado del cielo, para ayudarnos en nuestra entera regeneración. Profundamente hipócrita, el termino creyendo  como Cromwell que el estaba inspirado. Yo le remarque en mi consulta mirando le a los ojos, por tocar las cartas , incluso un escalofrió al aparecer el nueve de picas.

Si yo temblé ante este monstruo,  pero poco después seria necesario que yo fuera su victima…

De hecho, a pesar de las reservas de sus predicciones anteriores, Mlle. Lenormand fue encarcelada en una pequeña prisión y la acusación presentada contra ella la señalaban como una contra revolucionaria, porque profetizaba perturbando la tranquilidad de los ciudadanos y animaba a una guerra civil.

Ella predijo a algunas damas de la nobleza con las que compartía cautiverio. el cese del terror y su próxima liberación.

Mlle. Lenormand salvo  a Mlle. Montansier , ex-directora del teatro real, que estaba apunto de ser transferida a la conserjería

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La Conciergerie (París)

De Wikipedia, la enciclopedia libre

La Conciergerie (del francés, concierge, conserje) o también, Palais de la Cité, es un edificio histórico de París que ocupa el muelle del Reloj, en la Isla de la Cité, en el primer arrondissement. El palacio fue la residencia y la sede del poder de los reyes de Francia de los siglos X al XIV, más tarde convertido en prisión del Estado en 1392, tras el abandono del palacio por parte de Carlos V y sus sucesores.

La prisión ocupaba la planta baja del edificio que bordea el muelle del Reloj y las dos torres: los pisos superiores estaban reservados para el Parlamento. La Conciergerie designaba, en principio, la vivienda del conserje; después, por extensión, la prisión en la cual él vigilaba a los prisioneros. El conserje estaba a cargo de las llaves del Palacio Real y de las velas y cirios del alumbrado.

La prisión de la Conciergerie estuvo considerada, durante el Terror, como la antecámara de la muerte. Muy pocos fueron los que pudieron salir libres de la misma. La reina María Antonieta estuvo encarcelada aquí en 1793

Aquí esta la nota dirigida a ella…

Metete en la cama , fingiendo que estas enferma , en un cambio de prisión os conducirá a la guillotine, mas vos la evitareis viviendo durante muchos años..

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Montansier [Marguerite Brunet], la señorita (1730-1820), actriz francesa-directora que, habiendo caído en el amor con un joven actor, Honoré Bourdon de Neuville (1736-1812), decidió subir al escenario.  manager. Con la ayuda de amigos poderosos que se hizo cargo de la gestión del teatro en Rouen, con tal éxito que pronto fue la gestión de varios otros, Neuville-en calidad de administrador de su negocio. Mientras que el encargado del teatro en Versalles , que se presentó a Marie-Antoinette, que estaba tan prendado de su alegría y el ingenio que la invitó a actuar en la Corte. En 1777 se construyó un nuevo teatro en Versalles (demolido en 1886) que fue utilizado para probar los aspirantes a la Comédie-Française . En el estallido de la Revolución se fue a París y presidida por un salón, donde Napoleón, a continuación, un oficial de artillería, reunió por primera vez Talma y formó una duradera amistad con él. Acusado de simpatías realistas fue detenida, pero se salvó de la guillotina por la caída de Robespierre. Ella inmediatamente se casó con Neuville y regresó al teatro que había abierto recientemente en el Palais-Royal , le da su propio nombre y donde permaneció hasta 1806, después de lo cual se convirtió en una cafetería y era frecuentemente visitado por su antiguo propietario.

y la historia sigue…

Nota: Algunos eruditos a lo largo de la historia, nos hablan de que Mlle. Lenormand era una oportunista, y que supuestamente toma referencias históricas para contar su biografía pero yo me pregunto.

Siendo la vidente mas famosa de la historia en aquellos tiempos quien en su sano juicio no intentaría conocer o consultar a esta mujer, supuestamente  me debo creer que Charlotte Corday se codeara con: Buzot, Salles, Pétion, Valady, Kervélégan, Mollevault, Barbaroux, Louvet, Giroust, Bussy, Bergoing, Lesage, Du Chastel y Larivière

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